Hace nueve días que no actualizo el blog, y más de veinte que no escribo un solo verso. Un tiempo de silencio no sólo literario, sino también personal, donde lo poco o mucho que tengo que decir lo digo cantando.
Pienso que la música, en ocasiones, también es una forma de silencio, sobretodo si la escuchamos para no escucharnos, para no escuchar lo que no queremos escuchar. O, en caso de los músicos, si la interpretamos mecánicamente, sin sentirla, sin hacer de ella algo más que un sonido: un mensaje. De ser así, en el fondo, no suena nada, sólo silencio.
Sin embargo hay silencios que no son tan silenciosos. Los labios callan pero el diálogo es con uno mismo. De esa suerte de conversación interior se fundan a menudo todos los personajes que forman la persona, todos los heterónimos que forman la verdad más verdadera del autor. No quiero decir con esto que, en mi caso, en estos últimos nueve días, sufra trastorno de identidad disociativo, sino algo mucho más sencillo y saludable: necesitaba escucharme y lo estoy haciendo. Todos lo necesitamos de vez en cuando, de cuando en vez.
Otra forma de silencio no tan silencioso queda patente en la lectura. Los libros jamás callan, pero tampoco hablan jamás para quienes los mantienen cerrados. Gracias a ellos, por poner algunos ejemplos interesantes, he descubierto en los últimos días que la "Azafea" es un tipo de astrolabio que se dejó de utilizar en el siglo XVIII, que "Sonsonate" es una ciudad de El Salvador fundada en 1524 por el conquistador extremeño Pedro de Alvarado o que Constant Permeke fue el autor de la hermosa pintura "Campesina con pecho desnudo". Por eso la lectura de un buen libro es quizá es silencio más elocuente de todos.
Y, por último, pero no menos importante: el silencio de la imaginación. Es el silencio más creativo, del que después surgirán con más fuerza los sonidos, propios o ajenos. Y también posiblemente sea el silencio más poderoso, porque nos puede hacer escuchar el pasado o el futuro a nuestro antojo. En mi caso, por ejemplo, el sonido de los últimos conciertos que hemos tenido en Murcia, Pamplona, Valladolid... o la voz de mi tía Covadonga, a la que iré a visitar a México el mes que viene.
Me voy. Os dejo tres pequeños poemas que escribí hace meses. Os dejo en silencio.
SILENCIOS
La poesía, su esencia,
se forma de silencios y ausencia de silencios.
Y de ahí los espacios
en blanco
entre palabras.
Y de ahí los espacios
en blanco
entre poemas.
Y de ahí los espacios
en blanco
entre poetas.
YO CREO EN EL SILENCIO
Yo creo en el silencio.
Con creo de creer y creo de crear.
No creo en nada más.
DESPEDIDA
Sólo el silencio tiene
la última palabra.








